Me dio un hola que me dejó helado.
Había sido mi amante durante 10 meses.
Me regaló su peor sonrisa, su mejor mirada, su bella voz, helada, helada como se hielan los sueños que nunca llegan a nacer.

La miré cómo se iba, igual que no había mirado cuando me dejó la primera vez, dos años largos atrás. Por aquel entonces yo creía poco en el amor. Ahora creo, sobre todo, en el odio.

Fue un hola de frío que me convirtió en carámbano, una avalncha de helor, un alud de miseria.

..pero hace unos minutos, andando calle abajo mi corazón se ha encendido con la sonrisa de un niño que gozaba de su globo de Totoro.

He llegado a casa y me he puesto la inmortal película de Miyazaki.
El hola de frío se derritió al primer fotograma.