Hoy, de nuevo, el terrorismo fanático ha acabado con la vida de varias personas en Carachi, una de las ciudades más pobladas del Pakistán. Ha sido cerca de un KFC, uno de esos lugares donde hacen comida rápida que, a diferencia de las buguers, sí que se puede afirmar que, al menos por ahora, saben a pollo.

A mí me gusta el pollo tipo KFC, lo reconozco, aunque venga de Yankilandia y represente uno de los emblemas de su imperialismo. ¿Por qué negar que los yankies también tienen cosas buenas?

Supongo que en ese KFC de Carachi contratarán por 2 centavos a pakistaníes hambrientos desesperados por trabajar en algo.

Por desgracia para KFC y similares, cada vez son más los que han conseguido establecer la relación que hay entre trabajo-basura, comida-basura e imperialismo, que siempre es basura.

Más de un soldado de los EEUU se convertirá dentro de nada, de nuevo, en otro yanky chicken fried. Y les llamo "chicken" por no tener la valentía, estos soldados, de mandar el imperialismo al carajo.